Mi experiencia con Ubuntu 22.04, Wayland y la nostalgia productiva de Ubuntu MATE (for a retrospective future)

Tiempo de lectura: 3 min

Valencia, 26/10/2026, G.B.
Recientemente (desde ayer) he estado probando a fondo Ubuntu 22.04 LTS con el entorno de escritorio Wayland en mi equipo principal (un HP ProDesk con procesador i5, 16 GB de RAM y un  disco SSD de 256 GB, comprado de segunda mano en ofertaspc.com, como siempre…). Aunque el rendimiento general tras una buena actualización masiva del sistema vuela como la seda, me he topado con algunos detalles interesantes en el camino, como la gestión de paquetes AppImage y mis propias conclusiones sobre porqué sigo prefiriendo ciertos sabores clásicos.

El pequeño escollo con las AppImages en Ubuntu 22.04

Al comenzar a instalar mis aplicaciones favoritas en formato AppImage, me encontré con que el sistema se negaba a ejecutarlas. Contrariamente a lo que se podría pensar, esto no tiene relación directa con Wayland, sino con un cambio introducido en esta versión de Ubuntu: libfuse2 no viene instalado por defecto.

Para solucionarlo de forma rápida y limpia desde la terminal, basta con ejecutar:

sudo apt update && sudo apt install libfuse2

Una vez instalado y tras dar permisos de ejecución al archivo (chmod +x), las aplicaciones vuelven a funcionar sin mayor complicación.

¿Espacio para dos mundos? Compartiendo el SSD

Aprovechando que mi equipo cuenta con discos duros secundarios dedicados al almacenamiento masivo de archivos, he estado valorando destinar unos 60 GB de mi SSD principal para instalar de forma conjunta Ubuntu 22.04 y Ubuntu MATE 22.04. Con 250 GB hay espacio más que de sobra para alojar ambos sistemas operativos de manera independiente, manteniendo los datos personales a salvo en los discos externos. Ubuntu MATe ocupará solo unos 50GB, calculo.

Ubuntu MATE: Un futuro retrospectivo que nunca pasa de moda

Aunque GNOME y Wayland representan la modernidad en Ubuntu, confieso que sigo sintiendo una debilidad especial por el entorno de escritorio de Ubuntu MATE 22.04 (heredero espiritual y directo de la filosofía clásica de GNOME 2).

Para mí, MATE encarna perfectamente el concepto de «for a retrospective future»: una interfaz limpia, menús en cascada tradicionales, alta eficiencia de recursos y una experiencia de usuario donde el escritorio simplemente trabaja para ti sin distracciones ni estorbos innecesarios. En equipos de oficina o estaciones de trabajo, este tipo de escritorios modulares y ligeros siguen ofreciendo una productividad imbatible.

¿Y tú qué opinas?

¿Eres de los que prefiere la vanguardia de los entornos modernos o también te atrae la robustez clásica de Ubuntu MATE? Déjamelo en los comentarios y sigamos debatiendo sobre Linux en Indaga.net.

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