Blackstar, la obra maestra de David Bowie como carta de despedida

Ahora mismo volviendo a escuchar este álbum, antes de entregarme a los brazos de Morfeo…

Valencia, 08/10/2026, G.B.
Hablar de ★ (pronunciado Blackstar), el vigésimo quinto y último álbum de estudio de David Bowie, es adentrarse en una de las obras conceptuales y despedidas artísticas más deslumbrantes de la historia de la música contemporánea.

La obra maestra como carta de despedida

Lanzado el 8 de enero de 2016 —coincidiendo exactamente con el 69º cumpleaños de Bowie— y apenas dos días antes de su fallecimiento el 10 de enero, Blackstar no fue un disco más en su discografía: fue su obra final concebida minuciosamente como un regalo de despedida para sus seguidores y para la historia.

Durante meses, Bowie mantuvo en estricto secreto su diagnóstico de cáncer terminal. En lugar de retirarse en silencio, decidió transformar su propia mortalidad en una última performance artística.

Innovación e identidad sonora

En lugar de recurrir a la nostalgia o repasar sus grandes éxitos, Bowie volvió a hacer lo que mejor sabía: reinventarse y arriesgar.

Fusión y libertad estilística: Para la producción del disco (junto a su inseparable Tony Visconti), convocó a un quinteto de jazz neoyorquino liderado por el saxofonista Donny McCaslin y el batería Mark Guiliana. El resultado no es un disco de jazz tradicional, sino un híbrido fascinante de art rock, experimental jazz, drum and bass y texturas electrónicas de vanguardia (con influencias de artistas contemporáneos como Kendrick Lamar, Death Grips o Boards of Canada).

 

Minimalismo en el arte visual: Diseñado por Jonathan Barnbrook, fue el primer álbum de estudio de Bowie que no mostró su rostro en la portada, sustituyéndolo por una estrella negra troquelada sobre fondo blanco, repleta de simbolismos ocultos (como las subdivisiones inferiores que componen tipográficamente la palabra «BOWIE»).

 

Repertorio imprescindible

Con solo 7 canciones y poco más de 40 minutos de duración, cada tema tiene un peso específico en la narrativa del disco:
  • «Blackstar» (9:57): Una suite de casi diez minutos dividida en varias fases sonoras que combina cánticos litúrgicos, paisajes de ciencia ficción, ritmos sincopados y alusiones al ocultismo y a la trascendencia.
  • «Lazarus»: El centro emocional del álbum. Con su icónico e inquietante verso inicial («Look up here, I’m in heaven / I’ve got scars that can’t be seen»), anticipó vívidamente lo que ocurriría solo unas horas después de su publicación.
  • «’Tis a Pity She Was a Whore» y «Sue (Or in a Season of Crime)»: Dos cortes reestructurados desde sesiones previas, caracterizados por una batería frenética, secciones de vientos convulsas y un dinamismo abrasivo.
  • «Girl Loves Me»: Un experimento lírico en el que Bowie mezcla el Nadsat (la jerga inventada por Anthony Burgess en La naranja mecánica) con el Polari (el argot subcultural del Londres de mediados del siglo XX).
  • «Dollar Days» y «I Can’t Give Everything Away»: El cierre perfecto para la obra. Dos piezas impregnadas de melancolía, elegancia y aceptación, donde la voz y la armónica de Bowie se despiden dejando una huella imborrable.

Legado

Blackstar fue recibido con aclamación universal por la crítica y el público, obteniendo múltiples premios Grammy de forma póstuma. Más allá de sus méritos musicales, ha quedado grabado en la memoria colectiva como el testamento definitivo de un artista insustituible que convirtió su último aliento en arte puro.

Bonus Track

Escucha esta canción…

 

De músicas de ayer y hoy… y más allá

«It does not matter how slowly you go as long as you do not stop.»- Confucius

Es lo que me encontrado como frase aleatoria antes de publicar esta e-reflexión…

Valencia, 04/10/2026, G.B.
Bueno, ya queda poquito para mi 59 cumpleaños (madre mía!). Pero «no problemo»,:»Talk to the hand. mate!».

Mientras tanto, bastante cansado pero con ganas todavía de guerra, me permito el lujo de escuchar un poco de música, antes de apagarme, de ir a dormir; ese espejo o hermano de la muerte, que creo que mencionaba Borges.

Bien, de Ringo Starr -el cual sigue en activo , impresionante!- al album de Songs of the Century de George Michel, y ahora Peter Murphy, quemo los últimos cartuchos antes de abrazar el sueño de Morfeo, o como se llame.

Todavía quisiera hacer más coas (y tal vez las haga), pero es un buen momento para decir «Adiós, Papá, adiós Mamá,. Consíguenos un poco de dinero más». Bueno, no, que estoy cansado y soy un viejuno.

Aquí va un pequeño momento musical, tal vez demasiado movido para el momento del sueño, pero así de contradictorios somos los humanos…

Nighties!

Bonus track

«Steam» de Peter Gabriel, momentos musicales

Valencia, 24/09/2026, G.B.
Tanto código, tanta historia… Un poquito de por favor, de relajación. Aquí va un vídeo de la canción «Steam» de Peter Gabriel (creo que con su hija, qué bonito!). Además es en directo, como debe ser… Es de la gira Secret World Tour.

Disfrutadla.

Bonus track

Y aquí el concierto entero o casi, no lo sé. Eso sí, mala calidad de sonido:

Y solo la música (disco 1, buena calidad de sonido):

 

«Good Day Sunshine», momentos musicales

Aunque es más una e-reflexión…

Valencia, 15/09/2026, G.B.
Bueno, bueno, bueno…; tras las últimas noticias y declaraciones de investigadores y responsables de la IA ⨪la inteligencia artificial- y curiosamente anteriores a conversaciones al respecto con amigos (supongo que le ha pasado ha muchísima gente («Love is in the Air«…), todo parece indicar que si seguimos así nos vamos todos literalmente «a la mierda» antes de lo previsto.

No digo que no nos lo merezcamos; creo que nadie puede decirlo. Pero tampoco me gustaría que fuera algo fijado como «listo para sentencia«.  Debe haber otras alternativas, alternativas o deslices en el espacio-tiempo que nos ha tocado vivir. Además, muchos de nosotros pensamos en nuestros hijos, nuestras hijas. ¿Se lo preguntamos, se lo planteamos a los que manejan todo el cotarro de este loco mundo? ¿Tan sumamente importante es el dinero, el poder? De aquí todos nos vamos a ir sin nada…

Ahora mismo me parece que ese famoso reloj del fin del mundo está peligrosamente acercándose a la hora en punto, aquella en la que ya no importa si no has pagado el último recibo o ya no te van a devolver el último libro o disco que dejaste (si todavía eres alguno de esos). A muchos de nosotros se nos está evidenciando eso de «la profecía auto-cumplida«. Y no voy a mencionar algunas obras de ciencia ficción que seguro tendréis ahora mismo en mente…

Pero a pesar de todo consideo que debemos seguir adelante, intentando sortear hasta la misma pena negra. Como pequeño antídoto a todo estos negros pensamientos dejo un pequeño vídeo de una canción de los Beatles (¿de nuevo?…) que rezuma optimismo, luz y alegría de vivir, a pesar de los pesares. Y eso de la luz del sol no quiero que lo relacionéis con una de esas obras que no he mencionado (como una matriz o algo terminado). Al fin y al cabo, dicen que la esperanza es lo último que se pierde. ¿…como lágrimas en la lluvia?…

Aquí va la canción de The Beatles, «Good day Sunshine«, del ábum Revolver. Que la disfrutéis:

PD. También es interesante leer esto: Las grandes de la IA están resucitando una estrategia que inventó Rockefeller

Brand New Day: la canción que necesitaba hoy

Valencia, 09/09/2026, G.B.
Llevo un tiempo dándole vueltas a esto: la sensación de estar demasiado encasillado, de repetir siempre el mismo patrón ante según qué situaciones o personas. Y creo que parte de aprender en serio, de vivir en serio, es justo eso: no quedarte fijo en una única forma de ver las cosas, aunque tengas anclas —principios, gente, costumbres— que te sostengan. Se puede cambiar de aires sin perder el rumbo.

Porqué esta canción

«Brand New Day» se publicó como single en septiembre de 1999, con Stevie Wonder a la armónica, y da título al sexto álbum de estudio de Sting. La escribió casi como un pequeño homenaje a Wonder, y el tema acabó funcionando como un contrapunto optimista a todo el miedo apocalíptico que rodeaba el cambio de milenio: en vez de esperar el fin del mundo, propone la idea de empezar de cero. Le valió un Grammy al año siguiente. Si te interesa la historia completa, Songfacts la cuenta bien.

Lo que más me gusta es precisamente ese mensaje: no hace falta esperar a un cambio de año, de década o de milenio para «empezar de cero». Cada día es, en potencia, un Brand New Day.

El vídeo

Aterrizándolo

Al final, esto no va solo de música. Va de permitirte, de vez en cuando, cuestionar la rutina, el rol que has asumido, la forma en la que sueles reaccionar. No es inconsistencia, es simplemente seguir vivo, seguir aprendiendo. Y si además tiene banda sonora, mejor que mejor. Como ya he dicho en varias ocasiones, la música es una de las mejores vacunas contra la rutina, la desidia y la desilusión…

 

PD: Haré un crossbloging con Focus On Learning English sobre la frase «Brand New Day». En breve… Hasta pronto!

Menudo batería…

Valencia, 08/09/2026, G.B.
¡Uauh! Este vídeo llevaba días circulando por redes en clips de pocos segundos, pero el solo completo es otra cosa.

El batería es Daniel Varfolomeyev, ucraniano, y el vídeo tiene ya diez años: en diciembre de 2016 ganó el DrumQuest Ucrania, un concurso bianual fundado ese mismo año por Tobi «Medic Drums» Fatonade —un estudiante nigeriano de medicina afincado en Ucrania— y promocionado en su momento como «el mayor concurso de batería de Europa».

La segunda edición se celebró el 2 y 3 de diciembre de 2016 en Dom Pechat, en Járkov. En la gran final, Daniel, con solo doce años y natural de Dnipropetrovsk (la actual Dnipro), se impuso a otros quince baterías. Su interpretación de «Tiempo De Festival», el tema de Dave Weckl, quedó grabada y circuló bastante por YouTube en su momento — casi con toda seguridad es ese el «solo completo» al que se refiere el tuit, del que normalmente solo se veían fragmentos recortados.

El jurado de aquella edición lo formaban Alexander Lyulyakin (batería de Boombox y The Erised), Paul Kholdyansky (batería de Prime Orchestra) y Vadym Samosyuk, de Los Samos. Fuente: Wikipedia

Diez años después, el vídeo sigue impresionando igual que el primer día. Ese es el poder de un buen solo de batería. Aquí va:

¿Y qué fue de Daniel?

Diez años después de aquel solo viral, Daniel Varfolomeyev sigue detrás de la batería. Hoy comparte proyecto musical con su hermano Ilya, también batería, a través del canal de YouTube Drummer Daniel Varfolomeyev (@varfikdrummer), dedicado a la trayectoria y el día a día de ambos hermanos. Su actividad también se puede seguir en Facebook, donde la página «Барабанщик Даниил Варфоломеев / Drummer Daniel Varfolomeyev» —con base en Dnipro— suma ya más de 32.000 seguidores.

Un apunte que da contexto a todo esto: al tratarse de una familia ucraniana afincada en Dnipro, en plena guerra, el propio canal de YouTube incluye datos de cuenta (PrivatBank, PayPal) para quien quiera apoyar económicamente a los hermanos. Un recordatorio de que, detrás del vídeo viral de un niño prodigio de hace una década, hay hoy una familia que sigue haciendo música en circunstancias muy distintas a las de 2016.

Once in a lifetime, again…

Momentos musicales…

De vez en cuando, dependiendo de mi estado de ánimo, me gusta («necesito»…) volver  a ecuchar esta canción de Talking Heads, en concreto Once in a Lifetime…

¿Por qué? Porque ya soy muy mayor y estoy bastante desilusionado de como van las cosas. Pero la música es, y siempre será, una vacuna contra la insidia de la vida cotidiana, de la rutina,. Y sí, sé que no debemos quejarnos….

Aquí va de nuevo. Disfrutadla los que estéis en mi estado emocional, y los que no también… Esto es  un momento especial para mí; momentos musicales. Ahora sí, aquí va:

PD. Un pequeño artículo en Focus on Learning English sobre la expresión «into the blue again«, Spoiler: esto es crossblogging…

Clementine, mi reproductor de música en Linux

clementine
  • Ahora mismo escuchando una canción en Clementine que grabé con mi hermano Gianni: «Tasmanian Blues»… Igual se me ocurre algún día subirla algún repositorio de música gratuito. Tendré que consultarlo. Ya veremos…

Valencia, 31/08/2026, G.B.
Llevo tiempo usando Clementine en mi Ubuntu MATE 22.04, y sigue siendo mi opción de cabecera para gestionar música local. Es un reproductor multiplataforma, gratuito y de código abierto, que nació en 2010 como bifurcación de Amarok 1.4, cuando ese proyecto dio el salto a una interfaz que a muchos no nos habría convencido.

Lo que más valoro de Clementine es justamente eso: mantiene una interfaz clásica, ligera y muy funcional, sin florituras innecesarias. Para quien viene de iTunes o del Amarok de toda la vida, resulta muy intuitivo.

Lo que ofrece:

  • Gestión de biblioteca musical local con portadas y etiquetas
  • Reproducción de streaming (SoundCloud, Jamendo, radios de internet)
  • Compatible con MP3, FLAC, OGG, WMA y más formatos habituales
  • Ecualizador, letras de canciones y sincronización con dispositivos MP3/iPod
  • Consumo de recursos muy contenido, algo que se agradece en equipos más modestos

Es software libre bajo licencia GPL, y aunque su ritmo de desarrollo se ha ralentizado respecto a sus años de mayor actividad (2010-2015), sigue recibiendo actualizaciones puntuales y cuenta con una comunidad fiel, sobre todo en el mundo Linux.

Web oficial: clementine-player.org